Es así, cuando te estás por comprar algún electrodoméstico averiguás en varios lados, investigás funciones, precios, usos, te fijás en los detalles de terminación y diseño, hasta que finalmente adquirís el que más te conviene y gusta, el que tiene ese pendorchito que te llamó tanto la atención, que además viene con un sacacorcho re lindo y en una gama de color que hace juego con el resto de lo que tenés en tu hogar.

Es decir, el diseño importa.

Cuando llegás a tu casa, lo desembalás y buscás el manual para ver cómo ponerlo en funcionamiento.

El manual, es decir, esas hojas de papel higiénico mal dobladas, impresas en blanco y negro.

A lo mejor gastaste una fortuna en un electrodoméstico, un objeto de diseño, y viene acompañado por un panfleto pedorro.

Me di cuenta de esto hace unos días al comprar un mixer, cuyo manual no sólo era un panfleto mal doblado, sino que además en el mismo te trataban de idiota.

La indignación en mi cabeza, chocó con mi creatividad, produciendo chispas, que encendieron la nafta que llevo en las venas.

Empecé entonces a recorrer toda la casa en busca de los manuales de los últimos aparatos que compré, y además les pedí a mis amigos que hicieran lo mismo.

Heladeras, televisores, reproductores de dvds, celulares, microondas. Todos con el mismo denominador común: papel pedorro mal impreso y sentencias estúpidas. A continuación les dejo una lista de las cosas ridículas que encontré:

  • Mensaje en la primera hoja “gracias por adquirir el Pirulex 508, le garantizamos que está fabricado con las más altas normas de calidad y bla bla bla” Pregunta, cuando mandamos una tarjeta de felicitación, ¿no es en un papel decente, con colores y diseño bonito?

  • Infografías que muestran cómo conectar / armar el equipo. Los dibujos nunca tienen la misma forma de lo que compraste, y tardás media hora en darte cuenta cómo encastrar tal o cual pendorcho.

  • Traducido a 500 idiomas, incluyendo caracteres chinos, coreanos, japoneses, arábigos, y que algunas veces no incluyen el español o si lo incluyen, está traducido con un software, por ende mal redactado y no se entiende del todo. ¡Personalicen idiotas, hagan una versión para cada idioma! ¡Ahorren imbecilidades, no dinero!

  • “Manual del Pirulex 508 / 510 / 520/ 525 plus”. Parece que cada país tiene un numerito diferente, ¿tanto cuesta unificar?. O peor aún: los numeritos corresponden a los modelos superiores al que compramos, y nos sentimos unos muertos de hambre que tal modelo es mejor y no lo pudimos comprar, o con bronca porque no estaba a la venta en nuestro país.

  • En los manuales de los celulares, hay todo un apartado con las recomendaciones de seguridad para Estados Unidos, México, Canadá, Unión Europea y la Conchinchina. ¡Qué me importa!

  • El apartado de resolución de problemas es una cargada y te toman por idiota. Por ejemplo, ante “el aparato no enciende” dicen “verifique que esté enchufado y prendido”; si “el control remoto no funciona” entonces “reemplace las pilas”; si “no emite sonido” entonces “suba el volumen”. O sea, es obvio que cuando no anda algo, verificás esto, amén de preguntarle a algún amigo que sepa más que vos. Los manuales jamás dicen algo que sirva en este apartado.

Por último les cuento algunas de las recomendaciones que hace Coventry para el mixer:

  • “No coloque sus manos o cualquier elemento entre las cuchillas cuando la Miniprocesadora esté en funcionamiento” ufa, ¡yo tenía tanta curiosidad por ver qué pasaba si metía el dedo! La verdad que si alguien lo hiciera, bien merecida se tiene la amputación por pelotudo.
  • “El artefacto no ha sido diseñado para ser utilizado por personas (incluidos los niños) con reducidas capacidades físicas, sensoriales o mentales, o falta de experiencia y conocimiento…” Justo se la iba a regalar a mi abuelita que tiene parkinson, está senil, en silla de ruedas y con las manos atrofiadas por el reuma, qué macana. ¡Pero por favor, no pueden ser tan imbéciles de poner algo así!
  • “Para prevenir una descarga eléctrica no sumerja el aparato, cable ni enchufe en agua u otros líquidos”. Y yo que lo pensaba usar como motor para el submarino con el que juega mi hermanito cuando se baña. Sin palabras.

A veces me cuesta creer cómo empresas con tantos recursos, llenas de “genios del marketing y de las comunicaciones”, puedan cometer errores garrafales como estos. Gastan fortunas en el diseño del producto y en las campañas publicitarias, pero 2 centavos en los manuales, y encima te tratan de tonto. Claro, una vez vendido el producto parece que no tiene sentido seguir comunicando.

Pero el diseño importa, y estaría bueno que les importe.

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