Sigo con la increíble crónica de los problemas que tuve con mi Dell Inspiron 1525 y de lo patética que es la empresa, no sólo en calidad sino también en atención al cliente.

Para quienes recién se conectan, la historia empieza aquí.

Para los que la venían siguiendo, en el post anterior había dejado en que Dell me solicitaba que hiciera un test completo de hardware (a pesar que los problemas por los que acudí nuevamente a ellos eran muy puntuales) y que yo les envié las fotos y decía que haría el alpédico test.

Como era de esperar, el test dio perfecto. Ningún test te va a decir que la pantalla está erosionada o que la carcaza se está deteriorando, o que los materiales con los que el equipo está construido son de cuarta. Al menos todavía no se inventaron computadoras que sean capaces de detectar esto, y si algún día sucediera, dudo mucho que sea Dell quien las fabrique.

Así que ya cansado de la situación, les volví a escribir diciendo que el test había dado ok y que quería saber si se harían cargo o no de una vez de arreglarme la notebook.

Dell, que no se cansa de hacerme perder el tiempo y de dar vueltas para que yo me canse y no reclame más, ya que no les interesa resolverme el problema, me solicita más y más detalles sobre el deterioro físico (en el próximo post van a comprender por qué recalco que piden más y más detalles), y a su vez me solicitan mis datos de contacto, con códigos de país, área y bla bla bla. Cabe destacar que mis datos ya figuran en sus bases desde hace 7 meses. Pero como evidentemente no les importo, los deben haber borrado.

Es por eso, que ya hinchado las pelotas, y harto de que me tomen por idiota, los empiezo a tomar por idiotas yo. Más abajo pueden ver copias de los mails.

Continuará…

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