¡Andá a la Dirección!
Siempre me rebelé ante la injusticia y la autoridad en general, no por jodido, sino por principios.
Uno de los recuerdos más latentes de mi infancia y que considero fue una de las primeras veces en que levanté mi voz en grito de pelea fue cuando tenía 10 años y le hice frente a mi maestra.
Toda la vida fui buen alumno, me gustaba aprender, por lo que sacaba buenas notas y raramente causaba algún problema. De esto pueden dar fe mis compañeros, algunos de ellos hoy lectores de este blog.
Resulta que ese año en el curso entraron dos compañeros nuevos que se pasaban de revoltosos, molestando y denigrando seguido a todo el mundo.
Cierto día, la maestra, una señora ya grande (y analizándolo ahora, alienada por el sistema, harta de la docencia), se había puesto a dar clase para dos o tres compañeros en su escritorio, dejando al curso librado a sus propios instintos, es decir, el aula era un kilombo y ella ni se inmutaba, daba clase para estos compañeros que además le tapaban la visual.
La cuestión es que yo estaba tranquilito en mi pupitre, hasta que viene uno de estos taraditos nuevos a amedrentarme. No recuerdo bien qué fue lo que dijo o hizo, pero supongo algo bastante zarpado dado que de otra manera yo no hubiera reaccionado mandándolo a la mierda a los gritos.
Como resultado de esto, la maestra recordó que tenía todo un curso por el cual era responsable e intervino, equivocadamente, gritándome mientras se lavaba las manos al enviarme a la Dirección, ese lugar tan temido por todos los educandos por ser lo más grave que podía suceder.
¿Cómo? -me dije yo -¿Esta conchuda se olvida del curso, permite que se convierta el aula en un potrero, me vienen a molestar, me defiendo y encima me culpan a mi? No, está un poco confundida.
Maestra: Andá a la Dirección.
Mariano: No.
Maestra: ¡Andá a la Dirección!
Mariano: No. Yo sólo me defendí.
Maestra: ¡ANDÁ A LA DIRECCIÓN!
Mariano: No, Usted es la que descuidó el curso y estuvo en falta.
Maestra -totalmente desencajada, roja como tomate, temblando de pies a cabeza, no pudiendo creer que le haga frente un infante- Entonces la voy a buscar yo a la Directora.
Mariano: Dele, vaya a buscarla, yo le voy a decir a mi mamá que escriba una nota para que la despidan.
A todo esto la clase como que no cabía en sí de lo que estaba pasando, todos mis compañeros expectantes, y la verdad yo también.
Pensándolo ahora, creo que fue mi primer encuentro con la adrenalina que genera una situación extrema, y la verdad, disfruté mucho ver lo nerviosa e insegura que se puso esta “docente”.
Con respecto al desenlace, me vino a buscar la Directora, tuve que dar explicaciones, citaron a mi santa madre, me dieron un sermón y me obligaron a pedirle disculpas a la maestra (y entendí lo que sintió Galileo cuando lo hicieron retractarse).
No recuerdo que mis padres me hayan castigado pero sí la cara de espanto que desde ese día ponía la maestra cada vez que me miraba, y la sensación de triunfo que me recorría el cuerpo.


Je je!, bien mi amigo aleman se empecina en llevarse mis recuerdos. PERO: puedo dar fe, que el niño Mariano era tranquilo y si necesito defenderse, era en busca de justicia.
Decime Barbarita, no es parecida al personaje de Gasalla (creo que era Gasalla), minifalda, maquillaje exajerado, grannn peluca….., o me confundo….
Beso
excelente!!!!!!!!!!!!!!
no solo me reí mucho imaginándome la situación, sino que además me puse a pensar en que los docentes deberían pasar por exámenes anuales, para saber si siguen siendo competentes para dicho puesto; hoy día somos testigos todos los días de situaciones de mucha violencia en la escuelas con consecuencias mucho más graves que “ir a la dirección”, me pregunto qué pasa con los maestros que no pueden contener a los chicos, o directamente no les interesa, para pensar no, que capacidad o formacion tienen los docentes hoy día para afrontar a los educandos ( palabra que me encantó ) besos
Querido mío, no estaba entre los infantes ni ocupaba uno de esos pupitres. Me perdí el desembarco triunfal de los taraditos, pero doy fe de que te imagino. Puedo decirte que te estoy viendo. Un mini-yo pagué. Qué bueno que no pierdas nunca la visión de conjunto y reconozcas que la maestra estaba alienada. Mejor aun que jamás pierdas la elegancia y hables “de una señora más bien grande” y no una lisa y llana “vieja chota”. Por supuesto, me encantó. La adrenalina en estado máximo, el grado en estado de alerta, la maestra en estado de shock y el pequeño, en fin, como ya lo conocemos, empezando a dejar en claro que no se inclina ante ningún Estado. Besos (el título es Veraz a la inversa, bien literario).
“Un mini-yo pagué” ¡me encantó! Lo voy a incorporar en un post futuro que tengo en la cabeza. ¡Gracias! Como siempre, me inclino ante tu prosa. ¡Te quiero! A ver cuándo nos juntamos a tomar algo.
A mí me despertó admiración tu actitud señor YO PAGUÉ.
Al igual que vos, yo era un estudiante bueno y de conducta intachable. Pero en realidad, y ahora que lo pienso, al mismo tiempo era un marmota completo. Ni se me cruzaba por la cabeza tirar una tiza, un papelito o levantarme del banco; mucho menos desafiar a la maestra.
Muy bueno el post, pichón de CHE GUEVARA.
¡Muchas gracias Serrucho! Abrazo.
y lo de ‘Dell’? En que quedo?,Quiero maaaaas.!
Muy grosso el blog.
¡Muchas gracias por tu comentario! Con lo de Dell sigo en estos días, teneme paciencia por favor. ¡Saludos!
Me morí con esta historia. Es el claro ejemplo de la falta de pedagogía que hay en la docencia argentina, que cree que todos los niños son tarados a quien les podes enchufar información como si fuera un chip, sin razonar ni entender del tema en cuestión. Me sentí totalmente identificada, a mi me sucedió lo mismo cuando en la escuela de monjas a la que iba me tildaron de hereje porque dije que no podía creer en Dios si era un ser al que no se podía ver, aparte de como podía ser todo Amor si por cada paso que dabas te castigaba. Por eso no puedo evitar (aunque reconozco que esta mal) un asomo de satisfacción cuando veo en las noticias que los pequeños de hoy día cuestionan e insultan a los tan mal ponderados maestros.. no sé .. será una pequeña venganza jajajaj