dieta

“La dieta sólo para chicas” es un libro escrito por Daphne Oz orientado a las adolescentes, que tiene consejos e información acerca de la mejor forma de alimentarse para “estar en forma, sana y feliz”.

Es gravísimo que se haya editado semejante basura.

Más allá del contenido (que analizo más abajo), no deberían existir este tipo de mensajes.

La adolescencia es una de las etapas de la vida más difíciles por la que todos pasamos, ya que es cuando aparecen los cambios físicos (desarrollo sexual) y psíquicos (desarrollo del pensamiento abstracto y formal, establecimiento de identidad sexual, identificación del “Yo”, ampliación del juicio crítico hacia el sí mismo, etc.), lo que da como resultado que el perfil psicológico sea transitable, cambiante y emocionalmente inestable (Wikipedia).

¿Qué objetividad puede tener una adolescente para considerarse excedida de peso?

Ninguna.

O reformulando la pregunta: ¿Qué inseguridades, preguntas, conceptos o emociones le puede generar a una adolescente conocer la existencia de este libro?

Algunos ejemplos: “¿Estaré gorda?” “Uy, soy gorda, mi peso no está dentro de los que dice la tabla del libro”. “Si existe este libro para mí, entonces puedo decidir qué cosas debo comer, lo mismo qué ejercicios me conviene hacer”.

La autora no es médica ni nutricionista, sólo una ex gorda que se ampara en tener un padre y dos abuelos cardiocirujanos, un tío neurocirujano, una madre vegetariana practicante y una abuela especialista en remedios homeopáticos, para considerarse capacitada a hablar sobre nutrición. Encima en la contratapa dice que todos los miembros de la familia de la autora son expertos en nutrición (y esto es un error por parte de la editorial, V&R Editoras).

Esto es una barbaridad.

Con ese criterio yo tranquilamente siendo hijo, sobrino y vecino de médicos podría andar por la vida con un recetario y el sello de mi papá prescribiendo medicamentos a quien los quiera. O porque mi abuela era docente, podría dar clases en un colegio o escribir y publicar un libro de texto.

En cuanto al contenido del libro, ya desde el título es un engaño: no tiene ninguna dieta. Sólo describe los tipos de alimentos y cuáles conviene comer. Y si bien la autora asegura estar asesorada por especialistas, no se nombra a ninguno, como así tampoco figura alguno en el copyright de la obra.

Como si fuera poco, el libro tiene algunas incoherencias importantes como por ejemplo:

  • Una tabla con pesos ideales: Las tablas, así como el Índice de Masa Corporal desarrollado por la Organización Mundial de la salud, no son exactos, en el sentido que no tienen en cuenta (y esto no se puede apreciar a simple vista o sabiendo la altura y peso) la densidad muscular y ósea, lo que significa que según estas fórmulas, alguien de apariencia delgada/normal, podría obtener como resultado el estar excedido de peso. Puedo dar fe de esto ya que según estas fórmulas, mi peso ideal máximo sería de casi 10 kilos menos que el calculado por mi médico. Imagínense el daño que esto puede provocar en una adolescente que por estas tablas se crea con sobrepeso.
  • Pág. 22: “Cuanto más tiempo pasamos sentados, menos tiempo tendremos para quemar calorías mediante la actividad física. ¿Cómo pretendemos no engordar? Piénsalo, ¿de cuántas maneras puedes comunicarte con tu amiga que vive al lado de tu casa? Seguro que pensaste en el teléfono, en el correo electrónico, en un mensaje de texto o hasta en gritar desde tu ventana. Pero, ¿se te ocurrió caminar hasta su puerta? La tecnología ha modificado tanto nuestra vida que el esfuerzo físico ha llegado a ser casi innecesario”. Esto es ridículo. ¿Cuántas calorías podemos consumir en ir hasta donde vive la vecina? O extendiendo el ejemplo, ¿cuántas calorías quemamos al levantarnos para tomar algo que está en la otra habitación en vez de pedirle a quien esté con nosotros que nos lo alcance? (y hay dos millones de situaciones similares). Quien alguna vez usó una cinta de correr sabe que consumimos 9 calorías cada 100 metros, y los ejemplos anteriores consumen mucho menos. Y aunque vivamos levantándonos y caminando esos “dos pasos”, tardaríamos meses en consumir las 3500 calorías que según la autora, equivalen a perder medio kilo de grasa.
  • En otra parte del libro da consejos para asistir a los eventos y fiestas deportivas y no excederse: Por ejemplo comer hamburguesas o salchichas sin pan y sin mayonesa, como mirar el evento desde distintos puntos del estadio para dar pasos extra. Claro, es totalmente factible andar caminando de una punta a la otra del estadio mientras miramos el evento, así como comprar una salchicha o hamburguesa sin pan, sin que lo miren a uno como si estuviera loco. Lo mismo en una fiesta, comer una hamburguesa o pancho sin pan, con cuchillo y tenedor para no enchastrarse. ¡Pero por favor!

No digo que esté mal educar sobre nutrición a las adolescentes, todo lo contrario. Simplemente pienso que se tendría que dar dentro de un ámbito académico o sanitario, con responsabilidad, y por profesionales.

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