Un tema que me tiene medio las pelotas llenas es el de la falta de cambio.

Sencillamente no hay, los bancos no te dan, y me indigna el mercado negro de dinero que se ha armado, principalmente por las mismas recaudadoras de caudales, que por un plus te abastecen de todo el cambio que necesites para trabajar.

Sin embargo, son muchas las empresas que se niegan a “comprar cambio” (lo que me parece bien, ya que es no contribuir al desarrollo de este curro) y por lo general son los cajeros los que se encargan de juntar las monedas y billetes chicos, volviendo locos a familiares y amigos para que les junten las migajas de los vueltos, pidiendo en otros locales, cambiando cantidad de billetes de un valor del que hay mucho por cambio de otro, recorriendo bancos en su tiempo libre o pidiendo la colaboración de los clientes.

Y esto no es por empleados modelo ni dedicados, sino sólo por no tener que escuchar las pelotudeces y demandas de la gente, amén que muchas empresas dan un plus a los cajeros que no tienen diferencias de caja, y obviamente que si tenés que redondear para poder dar un vuelto, al final del día tenés un faltante.

Es muy común ver a los clientes hacer ejercicios de prestidigitación para esconder los billetes de menor valor, o que se quejen cuando uno les pide que paguen con billete más chico, siendo la excusa favorita que “necesitan el cambio para el taxi” (¡hola! ¡los cajeros tienen tanto derecho a que les paguen con cambio como los taxistas!).

Y eso es lo más tranqui que puede pasar, ya que muchas veces la gente se enoja y te hace un escándalo porque le pedís una moneda o billete chico para poder darles el vuelto. Como si fuera tan difícil pelar la tarjeta de débito y dar por terminado el asunto (amén que así te ahorrás un %5 por devolución del IVA).

A veces pienso que estos retardados mentales lo hacen a propósito, el pagarte con $100 una compra de $13, para tener una razón para discutir y hacer catarsis andá a saber de qué cosa de sus miserables vidas.

Otras pienso que es por falta de neuronas, porque piensan que al guardar y esconder muchos billetes chicos, es como que tienen más plata que si tuvieran menos de mayor valor.

Y otras simplemente creo que es la naturaleza del hombre, la de ser un hincha pelotas y jodido cuando compra algo.

Lamentablemente, cuando uno está del otro lado del mostrador, no les podés decir nada más que la verdad, que no tenés con qué darles el vuelto y que los bancos no te dan cambio, y tenés que aguantar varias veces al día que estos imbéciles te basureen y prepoteen por no tener una moneda de mierda para poder cobrarles.

Pero hay algo llamado justicia divina y que es vivir esta situación desde el otro lado.

Hace unos días en el súper me tocó presenciar una de estas situaciones.

Delante mío en la fila para pagar había una cuarentona morruda con cara de pocos amigos y de no haber tenido un orgasmo en años.

Luego de unos interminables minutos pasando un sinfín de productos y pelotudeces, la cajera le da el total de $607,23 y esta señora paga con $700.

Cajera: Señora, por favor, ¿no tendría un billete más chico?, recién abro caja y no me han dado nada de cambio.

Señora: Ni se inmuta.

Cajera: Señora, por favor, no puedo darle el vuelto, ¿no tiene un billete de $10?

Señora: Se hace la pelotuda y empieza a mirar para todos lados a la espera de andá a saber qué.

A todo esto la gente se iba acumulando para pagar, la cara de la pobre cajera  daba pena y mis deseos de estrangular a esta conchuda aumentaban considerablemente.

Ante la inmutabilidad de la señora, la cajera le pide cambio a una compañera,  a lo que la señora esta, hace un gesto como de regodeándose, de “yo soy la clienta, pago como quiero y tengo la razón”.

Y ahí sí que no puede más y me vi obligado a intervenir.

Mariano: Dejá, no pidas cambio, la señora te va a pagar justito.

Conchuda: ¿Perdón?

Mariano: Sí gorda, sacá los billetes de $10 que tenés escondidos o pelá una tarjeta, ¿no te das cuenta que no es mala voluntad, que no hay cambio, que los bancos no te dan? ¿o estás esperando que aparezca Harry Potter, saque la varita, diga ¡Accio cambio! y de la nada vengan los billetes para poder darte el vuelto?

Conchuda: ¿Y vos qué te metés? Tiene que tener cambio para darme todo el vuelto que yo quiera, y si no que aparezca un supervisor y le de cambio.

Mariano: Escuchame una cosa frígida cerebral, ¿qué parte de no hay cambio no entendés? Además, ¿qué carajo estás haciendo? O me vas a decir que alguien que gasta $607,23 en pelotudeces tales como oliva, café y té importados, hongos diversos, condimentos raros cuyos nombres ni siquiera quiero imaginar, botellas de vino ¿de cuánto? (mirando a la cajera) ¿$70?, no va a tener una American Gold en la billetera? Dejate de joder y pagá con tarjeta, que todos nos queremos ir de acá.

Conchuda abre la billetera y saca tarjeta, casualmente una American.

Mariano: Ahh, veo que nos entendemos entonces. ¿Viste qué fácil que son las cosas cuando todos colaboramos?

Conchuda paga y se va.

Cajera con mirada agradecida.

Mariano feliz de hacer justicia.

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