Día 3-Villa La Angostura

Nos levantamos 7 y media, nos duchamos y bajamos a desayunar.

El desayuno es libre, hay café, leche caliente, leche fría, yogurt, jugo de naranja (un asco), tostadas, manteca, dulce de rosa mosqueta y medialunas (bastante chotas).

Como como un cerdo, sirviéndome dos veces de todo.

Nos pasan a buscar para la excursión a Villa La Angostura, en el camino el guía nos cuenta algunas curiosidades de la zona.

En las afueras de la ciudad se encuentra el “barrio industrial”, formado por la gente, ahora vieja, que se hartó de Bariloche, de su crecimiento y mala administración. Aparentemente el turismo chotó mucho la ciudad y los recursos no alcanzan para cubrir la gran demanda: por ejemplo, el gas, cuyo caño central llegaba a Bariloche, ahora se desvía a Villa La Angostura, entonces no alcanza en Bariloche.

Antes de bajar en el centro de Villa La Angostura, recorremos con la combi una especie de barrio privado (a 7 kilómetros del centro) llamado Bahía Manzano. El lugar es increíble. Está semi escondido, dentro del bosque, y el camino que lo circunda es estrecho y oscuro (porque las copas de los árboles lo cubren), adaptado a la montaña.

Las construcciones son de tipo chalet, todo en piedra, madera y vidrio, de estilos muy modernos. Es alucinante la belleza y ¡la plata! que tiene este lugar. Un lote de terreno sale alrededor de 70 mil dólares.

A mitad del recorrido nos encontramos con la casa donde estuvo presa Isabelita: Un palacio.

Luego vamos a la otra punta de la ciudad, Bahía Mansa y Bahía Brava. El paisaje es hermoso, el agua cristalina, un espejo.

Recorremos un poco el centro. Todas las construcciones son en madera, estilo cabaña. Incluso los negocios tienen los exteriores recubiertos de madera.

Nos dan una hora para comer y recorrer la ciudad. Nos llaman la atención la belleza de los jardines. Más tarde nos enteramos que a principios de febrero, todos los años, se hace un concurso de jardines, obteniendo el más lindo, la gratuidad de los impuestos por un año.

Visitamos la feria artesanal, en donde me compro un anillo de alpaca con cuero de serpiente pitón.

Luego de comer subimos a la combi y seguimos recorriendo. Visitamos Lago Correntoso, Lago Espejo y Nahuel Huapi.

El Lago Nahuel Huapi (Isla de Tigre) tiene 96 kilómetros de largo por 12 de ancho. Su agua es potable, de hecho se saca agua para el consumo de Bariloche.

La Isla Victoria tiene 31 kilómetros. No recuerdo quién, introdujo los ciervos en la región, trayendo 10 hembras y un macho, dejándolos en la Isla, impidiéndole la entrada al hombre durante 10 años.

El resultado de esto es que actualmente el ciervo es una plaga, porque come toda la vegetación y, en los cotos de caza, la gente sólo caza a los machos, por la cornamenta.

En Villa La Angostura está el récord mundial de pesca de trucha de 12 kilos de peso, mientras que en Bariloche el récord (con otro tipo de pesca) es de 16 kilos. Se puede ver la trucha embalsamada en el museo de los pescadores.

Según el guía, el gobernador de Villa La Angostura es el único que se calienta por hacer algo, por eso La Angostura está tan bien y Bariloche tan mal.

A la vuelta paramos en el medio de la ruta, en un lugar que tiene Arrayanes, para que podamos apreciar los árboles. Además, comenta el guía, la excursión a la Isla Victoria es una cagada, es mejor que vean los árboles acá y que hagan otra excursión.

Rosario, que se quejó todo el día de absolutamente todo, no quiere bajar a ver los árboles.

Una vez en Bariloche, caminamos por el centro, compramos chocolates y bajamos las fotos.

De regreso en el hotel cenamos. El menú consiste en entrada libre y arroz con carne.

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