En los últimos días, producto de las fiestas navideñas, la Ciudad de Buenos Aires se encuentra empapelada con la “Barbie Noel”, incitando a “pedir un deseo rosa”.

barbies

Independientemente de la cultura nefasta de las Barbies y las Princesas, que sólo apuntan a criar retardadas mentales indefensas, objetos de placer sexual, que en un futuro no sabrán valerse por sí mismas y que ni de amas de casa servirán (me refiero a que así se educaba a las niñas hace un par de generaciones, y que la cultura actual no las prepara para nada, sólo para ser lindas, tontas y fáciles), me permití jugar con la idea de “un deseo rosa”.

¿Qué vendría a ser esta pelotudez dentro de esta aberración cultural?

¿Un deseo utópico e ingenuo producto de la nube de pedos en la que sumergen a las niñas estos personajes?

¿O un deseo narcisista de perfección pelotuda?

Sea cual sea, hice mi listita:

Como deseo narcisista, que al igual que en “Que se mueran los feos” de Boris Vian, las personas comunes y feas sean los nuevos símbolos sexuales.

Como deseo utópico e ingenuo, por ejemplo, que se destape la olla y todos los políticos que afanan vayan presos, que la gente no vuelva a votar más a estos delincuentes, que a Tinelli y a los programas de chimentos les den cadena perpetua por contaminar la cultura, que todos tengamos un trabajo digno y bien remunerado, etc.

¿Cuál sería tu “deseo rosa”?

¡Feliz año para todos!

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