Día 3. Bariloche y Villa Traful

Nos levantamos a las 8, nos bañamos y bajamos a desayunar. Toy hecho percha del cansancio, ayer me quedé hasta pasadas las 2 de la mañana escribiendo el diario, y después no me podía dormir del dolor de las piernas. ¡Juegan con la salud de uno, se creen que tengo 20 años (tengo 25), demasiado esfuerzo hago carajo, mierda! Y Mirtha se vuelve a corporizar en mí mientras escribo ja.

En fin, soy una figura pública y a mi público me debo. Así que no me queda otra que no dormir y escribir jajaja.

Continuemos.

El desayuno está bien, consiste en café con leche, tostadas con manteca y dulce, medialunas, yogurt, jugo Tang rebajado y cereales. Los individuales tienen un plano de la ciudad (mañana me afano uno).

El personal atiende de mala gana, dos pendejos órticos (por sus caras). Como como cerdo y comienzo a notar los cambios de peso en mi cuerpo ¡juas!

Luego de desayunar Emanuel sale a recorrer el centro y yo bajo al lobby totalmente desesperado con la notebook para conectarme porque en las habitaciones no hay wifi. Comienzo a odiar este hotel del orto.

Me paso una hora poniéndome al tanto del mundo. Mi corazón vuelve a latir cuando leo que Facebook se ha puesto marcha atrás con la idea de adueñarse de todos los contenidos de sus usuarios. Tomo un poco más de conciencia de mi problemita jajaja.

Dejo el hotel y me voy a caminar, compro chocolates y dulce de Rosa Mosqueta para Inesita (en realidad es para mí, pero no se lo digan a nadie). Chusmeo ropa y la reputa que lo parió que una remera en liquidación que me encanta y que por supuesto no necesito, no es en mi talle, o mejor dicho sí es pero le falta medio metro de mangas, algo que me pasa a menudo.

Uno quiere consumir y no lo dejan, en fin.

Voy hasta el Centro Cívico y bajo a ver a Nahuel a quien amo desde la primera vez que lo vi. Hay un viento terrible y la vista es espectacular como siempre. Es increíble, pero sea el clima que sea, la hora del día que sea, el Nahuel Huapi siempre es hermosísimo, no me canso de mirarlo. Miren las fotos y díganme si no parecen cuadros, no se pueden creer los colores.

Lamentablemente no me puedo quedar más tiempo y mensajeo a Emanuel para ver dónde anda y arreglar para comer. Luego de ponernos de acuerdo me voy a un bolichito a comer un sándwich de lomito con papas fritas, re barato ($16) y exquisito. Me hace acordar al resto nuevo Carlitos que hay en Urquiza.

Quedo totalmente lleno y a penas me puedo mover ja. Volvemos al hotel y nos pasan a buscar para la excursión hacia Villa Traful.

Recogemos más pasajeros, entre ellos una vieja conchuda de mierda muy gorda, que al mejor estilo clienta de Recoleta, dice que ella contrató la excursión con “asiento con ventanilla”. El guía le pregunta si se la habían vendido así y la muy caradura lo afirma, por lo que hacemos un esfuerzo por no cagarnos de risa en su cara.

Mientras seguimos recolectando gente, Rosario Catalina (nombre que le puse a Emanuel hace dos años durante las vacaciones porque se quejaba de todo como una vieja de mierda) se posesiona nuevamente de Emanuel y se empieza a quejar, ésta vez, del supuesto olor a chivo de la mina que limpia las habitaciones. Hace dos años se quejaba del olor a guiso del hotel. Sin embargo, yo nunca sentí tales olores, por lo que comienzo a sospechar que Emanuel tiene alucinaciones aromáticas, ¿alguien conoce un especialista?

Nos detenemos en las afueras de Bariloche en un parador donde hay un mástil y “placa” conmemorativa de Perito Moreno. El entrecomillado es porque nos cuenta Jorge el guía que pusieron placas de bronce y se las afanaron varias veces, por lo que han optado por hacerla sólo en cemento (ver fotos).

Seguimos viaje hacia una zona que se llama anfiteatro, nombre que recibe por la forma curva de su costa. Jorge nos explica sobre la situación de la pesca. Está prohibido pescar con tanza de grosor superior a 0,25 milímetros y con carnada viva. Sólo con señuelo, y lo que se pesque se debe devolver al agua. Es decir, que la pesca es sólo deportiva, a la mayoría de la gente además sólo le interesa sacarse la foto con lo que pesquen. Nos dice a su vez, que hay inspectores que van recorriendo las rutas con un gps y toman cuenta de la posición de todos los pescadores y posteriormente van otros inspectores a checar que no infrinjan el reglamento, que tengan licencia y caso contrario les hacen la multa.

Una excursión de pesca de medio día sale U$S 300. Incluye guía, equipo, enseñanza, y lancha. Máximo dos personas (más no entran en la lancha). Un robo.

Acá lo que se ve es el Río Limay que divide las provincias: del lado nuestro es Neuquén, y del de enfrente Río Negro.

Posteriormente llegamos al Valle Encantado, casi toda zona privada que pertenece a Ted Turner, ex marido de Jane Fonda y dueño de la CNN. El valle tiene ese nombre porque supuestamente las piedras de sus montañas tienen formas reconocibles como un tren, una cara, una vieja rezando, un Cristo, etc. Un par no los vi ni a palos y encima me gastan. Para mi que nadie vio nada y dicen que sí para quedar bien. Yo y mi honestidad. Encima hago chiste intelectual que estoy acostumbrado a descifrar las placas del Test de Rorschach y nadie lo entiende. Toy rodeado de incultos jaja.

Luego llegamos a una zona denominada Confluencia, que es donde se unen el Lago Traful con el Río Traful. Paramos unos minutos a sacar fotos.

Más luego paramos en el mirador del Lago Traful propiamente dicho. Hermosa vista. Jorge comenta que el lago tiene un diámetro de 75 Km. pero que el Nahuel Huapi es el tercer lago más grande de la Argentina con alrededor de 500 Km. de diámetro (primeros están Lago Buenos Aires y Lago Argentino, no dice las medidas).

En el suelo encuentro uno de los tantos tornillos que se le han caído a La Cachivache. Es increíble que uno halla llegado hasta acá jajaja.

Finalmente llegamos a Villa Traful. Es un pueblo muy pero muy chico, artesanal, no tiene para nada vestigios de ciudad como La Angostura.

Nos cuenta Jorge que si bien no es una ley, nadie vende nada a alguien de afuera, y que los precios son altísimos justamente por eso, porque la gente no quiere que pase lo que pasó en La Angostura y Bariloche, que es un infierno de gente e imperio comercial. Como resultado entonces vemos que es re chiquita, despoblada, tranquila, pura naturaleza.

En otras palabras, si sos un enfermo mental como yo, que hiperventila cuando no tiene señal en el celular y que siempre lleva encima una batería extra cargada (no sea te quedes sin batería y no puedas mandar un mensaje de texto que seguro no es importante para nada) y que no ve la hora de llegar al hotel para agarrar la notebook y conectarse, no te va a gustar.

Nos dan 20 minutos para hacer lo que queramos y me voy al muelle a sacar fotos, donde la vista está buena, además como está nublado los colores son muy raros y me salen unas fotos muy lindas.

Cuando estoy volviendo puntual a los 20 minutos, me cruzo con una de las familias que viene en la excursión con nosotros, y con mi mejor cara de actor y el Óscar en la mano, le digo que el muelle está fantabulástico, que no se lo pierda.

Minga, lo que vos tardes con tus críos en ir al muelle me da el tiempo extra que necesito para tomarme un café en la confitería.

Sé que soy un hijo de puta, y ¡me encanta!

Me tomo con Ema el cafecito y al rato vuelve la familia que se sienta a comer y al final nos quedamos como 40 minutos más, así que aprovecho con para recorrer un poco y conocer la transitadísima calle principal (ver fotos).

Partimos de regreso a Bariloche, voy con Ema a comprarme la típica remera turística que dice Bariloche y que por supuesto no necesito porque tengo 4 de mis viajes anteriores, pero son lindas y como necesito consumir no me queda opción más que comprar otra.

Volvemos al hotel, desesperado me conecto y pongo al día. Vuelvo a la habitación a dejar la notebook, vamos al comedor que hay cola para entrar, este hotel del orto es tan chico que hace la cena en tandas porque no tiene infraestructura para que todos cenen cuando se les de la gana, y encima no respetan los horarios por lo que se acumula gente.

La cena consiste en entrada libre (podés servirte sólo una vez todo lo que te entre en el plato, porque en cuanto se sientan todos, los miserables vagos de mierda levantan todo, o sea que si llegaste tarde a cenar cagaste), pudiendo elegir entre diferentes ensaladas, arrollados, empanadas, fiambres, etc.

El plato principal (si es que se puede considerar plato por la escasa cantidad que te sirven) consiste en unos fideos aguados con carne picada a la que llaman salsa bolognesa.

La verdad la comida es un asco, de muy mala calidad y la atención es de cuarta, desganada, a las corridas porque se quieren ir.

El postre es un almendrado sabor indefinido con piedritas de algo que supongo quieren hacer pasar por almendras.

Vuelvo a la habitación, agarro otra vez la notebook, me voy al lobby y me conecto para boludear un rato. Subo nuevamente y me siento a escribir mi diario. Son las dos menos cuarto de la mañana, estoy destruido, mañana me levanto a las 7 para ir a Puerto Blest y Cascada de los Cántaros. Hace un calor bárbaro y no hay ventilador.

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