Para quienes recién sintonizan pueden empezar leyendo esta increíble historia acá.

Para el resto habíamos quedado que Dell me ofrecía una suma por debajo de lo que el equipo cotiza en mercado, y que pretendía que Compumundo pusiera la diferencia (quienes decidieron no poner un peso), y que Dell volvería a cotizar el equipo, a ver si esta vez lo hacían como corresponde.

Como ya nos tiene acostumbrados, la poco preparada abogada de Dell llegó tarde.

Resultó amigos, que Dell volvió a cotizar el equipo, en $40 menos que la vez anterior, pero así y todo reiteraba su primer ofrecimiento.

La verdad Michael Dell que tu generosidad me conmueve hasta las lágrimas.

Caraduras.

Solicito ver la ridícula cotización para cotejar con la que yo saqué de la página web (como me había dicho su abogada).

Los componentes eran los mismos, con la diferencia que la cotizada por Dell tenía sólo 1 giga de memoria ram, cuando si uno cotiza la máquina online, dentro de la línea de notebooks Inspiron, la opción mínima disponible es de 2 gigas. Sólo se pueden configurar online con 1 giga de ram las netbooks, no las notebooks.

Encima su abogada me decía, ¿pero vos hiciste click en tal y tal lado?

Sí querida, misma cotización que te mandé por mail para que veas que no te miento y que Dell pretende seguir negando, misma cotización que ni te calentaste en ver.

Se ve que Dell cotiza en función de sus intereses y para nada se guía por los precios y opciones que pone en su página web.

Pero no puede ser, ¡estuve ayer más de una hora online con ellos viendo la cotización!, exclamó en tono desesperado.

Pues nos están forreando a los dos, replico.

Y es más, le digo, a mí no me hace ninguna gracia seguir estirando esto, ni tengo nada en contra tuyo Constanza, porque si así fuera, hubiera publicado tu nombre completo y tu carrera se va a pique, porque sabés que no haz hecho otra cosa que hacer el ridículo acá.

Bueno, no es tan así pero sí, me dice, yo tampoco tengo nada en contra tuyo.

Medio acá la letrada se puso nerviosa y repitió el mantra mágico que venía repitiendo desde la primera audiencia: “nosostros siempre llegamos a un acuerdo”.

Sí, cagando a la gente le digo.

Bueno, esto es lo que ofrecen, más no se puede hacer, me dice con resignación.

Perfecto, no arreglamos nada entonces.

Y aquí salta la audiencista indignada exclamando que no puede creer lo que está pasando, que cómo Dell no ofrece el dinero que corresponde para solucionar el problema.

Mientras comienza a redactar el documento de no arreglo, me pongo a pensar: si vamos a juicio tengo que pagar yo los gastos, amén que sería eterno, el cuento de nunca acabar, y lo que más quiero, es no tener más nada que ver con esta pésima “empresa”. Además, ¿quién es el que realmente está perdiendo dinero? ¿Quién tuvo que pagar un estudio de abogados? ¿Quién hizo el ridículo en público durante un año y nuevamente ha dado más material de estudio a las universidades acerca de lo que no se debe hacer? ¿Cuánta gente ha llegado ya y seguirá llegando a este blog buscando información sobre Dell? Miles. ¿Cuántas computadoras dejará de vender Dell a raíz de esto? Decenas de miles.

Decido entonces agarrar la plata que me dan, y ya nunca tener que ver algo con ellos.

Conclusiones

No queda mucho por decir, habiendo pruebas tan obvias de los serios problemas que tiene Dell, de su pésima calidad, atención al cliente y soporte técnico, incluso al punto que sus mismos empleados hablan mal de la empresa.

Más allá de mi experiencia nefasta como usuario, como profesional de la comunicación me indigna saber que la empresa número dos en venta de computadoras del mundo hace tan mal las cosas, que se preocupa tan poco, todo lo contrario de lo que me enseñaron en la universidad.

Dell sigue gastando millones en campañas de publicidad y relaciones públicas. Sin embargo, cuando tiene la oportunidad de arreglar las cosas y articular una imagen positiva en sus usuarios descontentos no sólo no lo hace, sino que sube la apuesta tomándoles el pelo, denotanto una total falta de interés por sus consumidores.

¿De qué sirve entonces gastar fortunas en campañas si después borran con el codo lo que escriben con la mano? Evidentemente les gusta tirar la plata.

Quiero aclarar algunas cosas para quienes me han criticado por escribir estos post, en parte aduciendo a que se trata de una sola experiencia.

De seguro habrá gente que tuvo buenos resultados y me parece genial, es lo que debiera haber pasado en todos los casos, o al menos es lo que uno espera del segundo fabricante mundial de computadoras.

Mi experiencia fue nefasta, y si uno se pone a analizar la forma de conducirse de Dell, se da cuenta que sus políticas son de cuarta. En todo momento Dell ha tenido la oportunidad de redimirse y de actuar como correspondía. En ningún momento lo hizo. Una empresa que no quiere aprender de sus errores ni solucionar los problemas de sus usuarios es una empresa de cuarta. Una empresa que no presta un servicio post venta como la gente y que sólo le toma el pelo a sus usuarios es una empresa de cuarta.

Sólo basta leer los mails que me mandaron para darse cuenta de su forma de trabajar, y aquí SÍ se está en condiciones de generalizar globalmente. Lo mismo con los descargos de sus empleados, incluso de su abogada, que no sólo reconoció lo que yo decía sino que hizo alarde de que en los reclamos legales siempre arreglan (es decir, hay muchos, es decir, se llega a esa instancia porque no les importa resolver las cosas como corresponde desde un principio).

La perfección no existe, y todas las empresas producen uno que otro equipo defectuoso, es cierto. Pero la gran diferencia es cómo se comportan para remediarlo, la forma que tienen de conducirse con sus consumidores.

Dell sólo ha actuado desde la soberbia del “no me importa porque soy el que más vende”, y ahí está su error. Hubiera sido muy fácil solucionar todo e incluso que yo me hubiera quedado con una percepción positiva de ellos desde un principio. Pero esto no sucedió simplemente porque no les interesa.

Por todo esto es que hace más de un año que vengo afirmando que Dell es una mierda, la peor empresa de computadoras sobre la faz de la tierra.

Dell apesta.

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