Día 5. Villa La Angostura.

Queridos amigos, el relato de hoy comienza con mis últimas vivencias de Bariloche.

Pasaditas las 2 de la mañana de ayer, me disponía a dormir cuando empiezo a oír voces, que no eran las de mi conciencia sino la de los viejos de la habitación de al lado que se pusieron a charlar a los gritos, acerca de los beneficios del Pami, obra social que nunca tendré dado que me he quedado indefinidamente en mis aparentes 25.

Como no se callaban y elevan cada vez más la voz, les golpeé la pared. Por suerte se callaron enseguida.

Nos levantamos 7 y media, nos bañamos, bajamos a desayunar, subimos, terminamos de armar el bolso y bajo desesperado al lobby para conectarme.

Luego nos vamos a la recepción a dejar las llaves, abonar los gastos y esperar que la gente de receptivo Rayantu se digne a venir a buscarnos para llevarnos a la terminal de micros.

La noche anterior nos dejaron un mensaje diciendo que pasarían 9 y media a buscarnos.

Son las 10 y 5 y no vinieron. Llamamos por teléfono y dicen que ya van a venir. Aparecen a los 10 minutos, nos preguntan a qué hora sale el micro (se supone que lo tienen que saber).

Ah, a las 11 exclaman cuando les informamos. Cuando subimos a la camioneta, empiezan a hacer despliegue de celulares y llaman a sus jefes.

Quédense tranquilos que el micro sale a las 11 les dicen, montando escena sobreactuada. Relajen, no se preocupen, y al aeropuerto vamos a las 13 por tal pasajero y bla bla bla (la terminal está a 10 minutos del centro de Bariloche).

Hijos de puta mala madre. Cualquier psicólogo me autorizaría a decir que esto se llama “acting out”, esta escena montada para que la vea el otro (en este caso nosotros) y refriegue de cara.

Ahora bien, mal pari#&% hijos de puta mala madre, si nos dicen que van a venir 9 y media, ¿por qué carajo no vienen 9 y media? De última si llego una hora antes a la estación, me hago un City Tour al baño, o bajo al lago, o me tiro en el sol. No pueden jugar así con mi tiempo, que es mucho más valioso que el de ustedes porque yo estoy de vacaciones y les estoy pagando. Ya me van a oír en la Agencia de Buenos Aires.

O sea, estamos todos los días levantándonos con el alba, haciendo excursiones y volviendo hechos mierda, 45 minutos de sueño son sumamente importantes. Son ustedes quienes tienen que estar a mi servicio, no yo al suyo.

En el ratito que me queda me dedico a leer las portadas de las revistas y a recolectar panfletos publicitarios de recuerdo.

Abordamos el micro y partimos rumbo a Villa La Angostura, ubicada aproximadamente a 70 km de Bariloche.

El paisaje por supuesto es espectacular, el día increíble de sol, Madonna sonando en mis oídos, viaje sumamente placentero, experiencia orgásmica.

Luego de una hora de viaje llegamos a Villa La Angostura. Es una ciudad muy linda, mucho más pintoresca que Bariloche y mucho más pequeña. Salvando las distancias, para que se den una idea, la arquitectura es de chalets súper conchetos y hermosos, al estilo de los de Devoto, pero de tamaño mucho menor. Los jardines súper cuidados (se hace concurso de belleza de jardín todos los años, el que gana no paga impuestos), y absolutamente todo revestido en madera.

En otras palabras, es una ciudad pequeñita con detalles cuidados al máximo, de urbanización y arquitectura en madera bellísima.

A una cuadra de la terminal tenemos la Hostería Traunco. Ya cuando nos estamos acercando no lo podemos creer, ¡es hermosa!.

Nos registramos y ¿a que no adivinan que? Nuevamente nos tienen asignada una habitación con cama matrimonial. Me re cago en la agencia de Buenos Aires, yo nunca aclaré pero ellos tampoco preguntaron.

Solucionado el tema, una vez dentro de la habitación sencillamente colapsamos.

Es increíble. Nada que ver con la pocilga en la que estábamos en Bariloche. Pisos de madera, enchufes por todos lados, no una sino dos almohadas, el baño un lujo y hermoso, detalles de madera por donde mires, otra salida que da a una especie de balconcito. Y lo más importante obviamente, ¡hay wifi dentro de la habitación! Hiperventilo. Vean las fotos y colapsen ustedes también.

¡Quiero morir en esta habitación!

Pero toda la Hostería está re buena, a la entrada de mi habitación hay como un saloncito de lectura y un armario con juegos de mesa, además hay una sala de televisión, ¡con una barra! Cada habitación tiene su nombre. Y al fondo hay un jardincito con un pequeño riacho artificial y una perra muy linda que lamentablemente la tienen atada.

Una vez recuperados de tan hermosa impresión, y previo mandar un mail a la Agencia en Buenos Aires para putearlos y decirles que nos pongan habitación con dos camas en San Martín de los Andes, salimos de raje a averiguar excursiones, ya que estamos jugados con el tiempo.

Mi intención era hacer una de medio día, el Cerro Bayo y una de día entero, que en realidad la de día entero vendría a ser la de Traful que no me di cuenta y la hice de medio día en Bariloche. En fin.

Vamos a 3 agencias y nos damos cuenta que estamos en el horno. No salen todas las excursiones todos los días y se confirman a última hora en función de la demanda que hubo. En teoría hasta el domingo (día que me voy) no hay Cerro Bayo. Emanuel quiere hacer kayak y tampoco tiene suerte, está todo tomado por un grupo privado y el otro guía de kayak pretende cobrarle el doble porque hay poca gente y tiene que cubrir sus costos. Que se meta el kayak en el orto.

La otra opción es ir solos al Cerro Bayo en colectivo o taxi y quedar a la buena de Dios si es que existe. De ahí contratar cuatriciclo, caminar, tirarte en la ruta abajo de un auto, etc.

La excursión posible si no puede ser cabalgatas, que a ninguno de los dos nos llama la atención, navegación en velero, que tampoco nos gusta mucho, amén que son $200 por una hora, y el Bosque de Arrayanes, que en Villa La Angostura es de medio día y sin la Isla Victoria como es en Bariloche.

O sea, tendría que haberlo hecho en Bariloche, pero aquí es más barato. En fin.

Estamos famélicos y vamos a comer. Los precios en general de todo es más barato que en Bariloche, pero en gastronomía es más caro salvo un par de bolichitos que descubrimos a la noche. Terminamos en un lindo restaurant, pedimos parrillada a precio Buenos Aires, nos traen una bandeja con dos chorizos, una morcilla, dos pedacitos de chinchulín y riñón. ¿Como que falta la carne no?

Antes de colapsar e hiperventilar, porque lo único que falta es que acá me roben con la comida también, le pregunto al mozo y me dice que más tarde traen la carne, que resulta abundante y rica. Quedamos pipones pipones.

Yo me vuelvo a la Hostería, sí, adivinaron, estaba desesperado por conectarme nuevamente. Mando mail a 3 agencias de excursiones en San Martín de los Andes para que no me pase lo mismo que acá. Emanuel pasea por el centro (tres cuadras, que además ya conocemos porque vinimos hace 2 años).

A las 17 nos encontramos y dirigimos a otra de las agencias que cerraba al mediodía. Tampoco tiene Cerro Bayo para mañana ni kayak, porque son sólo dos empresas que revenden luego las agencias.

La mina es re copada, divina, nos pasa una bocha de info y nos dice que en San Martín se puede hacer kayak y que no pasa como acá que hay pocas empresas y gente.

Hace mención de la palabra mágica, que en mi caso es DESCUENTO. La excursión de Arrayanes, que se hace tres veces por día, si hacés la última, tenés un %20 de descuento.

Decidimos tomarnos un tiempo para pensar, nos vamos a tomar un helado y ¡por fin un mascarpone decente!, un helado riquísimo y re barato.

Volvemos a la Hostería. Descansamos un rato (o sea, yo me conecto) y pensamos qué hacer. Decidimos ir solos al Cerro Bayo por la mañana, cosa que no me gusta porque prefiero que me lleven y traigan, me pongan un fulano que me explique todo, me lleven a los mejores lugares para sacar fotos y poder recabar la mayor parte de información para compartir con ustedes. Pero no queda otra. Yo me decido también por hacer Bosque de Arrayanes, la verdad no me llama mucho, además ya la hice cuando vine de viaje de egresados, allá por el 2001, con mis inocentes 17 años, pero no quiero tener toda la tarde libre otra vez, necesito consumir, y estar un poco solo je.

Vamos a la agencia y la chica nos dice que al final se hace Bayo mañana. Joya, me anoto en esa y en Arrayanes, todo un día solito y ocupado de vacaciones. Me fui con el presupuesto a la reputamadre que lo remilparió, ya estoy en $300 más de lo que había pensado, calculando lo mínimo que voy a gastar en total. Cachivache de mi alma, soy pudiente pero no pelotudo, los mates son un afano, tenés 200 y siempre tomás en el mismo. Borrá esa idea de tu sistema.

Vamos al supermercado que tenemos al lado de la Hostería a comprar algo para cenar, pero oh sorpresa no venden ni un puto sándwich hecho. Emanuel al final no compra nada para comer. Yo me agarro lo único que hay que es una picada de jamón, queso y salame y un yogurt.

Volvemos al centro AGAIN (toy harto de dar vueltas) y Ema se compra una pizza en un bolichito.

Volvemos y cenamos en la cama viendo tele. Yo obviamente conectado.

A ver díganme ¿cuántos de ustedes son capaces de comer con los índices y pulgares y al mismo tiempo tipear con los anulares y mayores para no engrasar el teclado?

Y te hablo nuevamente a vos Cachivache, que tanto me gastás por llevar de todo en el bolso. En la imagen podés apreciar la cucharita que me afané del telo hace dos años y el papel absorbente que me llevo del baño del laburo. ¿Quién tiene razón ahora? Además, ¿quién es la que está en tratamiento y toma medicación? Igual te amo.

Mientras cenamos Ema ve la tele, hace zapping, empieza a ver una peli, dice que es mala, le digo que cambie de canal, me dice que no porque es atrapante. ¿En qué quedamos Rosario?

Luego de comer y chatear me pongo a bajar los capítulos de Héroes que no vi y a escribir el diario.

Estoy agotado, son pasadas las dos de la mañana.

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