De todos los seres tontos que habitan este mundo, no hay peores que los de clase alta, en especial las mujeres. Y no digo esto por machista sino por realidad: mujeres criadas entre algodones, entre cuentos de hadas, que nada saben de la vida y cuya existencia es un transcurrir entre la casa, el salón de belleza, el shopping y el club social.

Para quienes trabajamos con este público es frecuente encontrarnos con alguna de estas bobaliconas mayúsculas. Comparto con ustedes la última anécdota:

Estaba la semana pasada haciendo trabajo operativo en la computadora cuando se me acerca una de estas boludas ricachonas que no tienen idea de absolutamente nada.

-Sí, quería libros en tapa blanda para mi hijo de un año y medio.

-No, para esa edad tenés que llevar en tapa dura, cartoné, goma eva.

-Pero me dijeron de unos cuentos para que le lea.

(Dios, ¿puede ser que seas tan pelotuda?)

-No, reitero. Es muy chico para cuentos, porque no tiene el desarrollo suficiente para prestarte atención, amén que si le llevás algo en tapa blanda te lo va a destruir enseguida, lo que le tenés que llevar son estos libros sencillos que tienen las primeras palabras y conceptos, para que vaya incorporando. Puede ser cualquiera de los que tenés en esta pared (que casualmente son los que tenía enfrente de su nariz).

La dejé con su cara desesperada de “se me terminó el Rivotril” y me fui a hacer catarsis con La Cachivache.

-Decime Cachivache, estas taradas, ¿estudian para ser tan pelotudas y sin sentido común? Y le narro lo sucedido.

-No, si no necesitan estudiar nada estas taradas, ni lindas tienen que ser, total las tienen para reproducirse no más, las buscan por el apellido, si para goce personal tienen a sus secretarias los maridos.

Sigo trabajando y a los cinco minutos la boba esta proclama desesperada: -¿Pero no hay nadie que me pueda atender?

(¡Pero por Dios, los tenés en frente tuyo, no es tan difícil!)

Dejo todo y con la poca paciencia que me queda la miro fijo y le pregunto: -A ver, ¿qué es lo que querés?

-¡Quiero cuentos en tapa blanda para mi hijo de un año y medio!

-A ver, te lo explico de nuevo, a esa edad no tiene cognición suficiente para seguirte una historia, fijate que todas las colecciones para esa edad son con pequeños conceptos y palabras, a lo sumo una frase, pero no historias. Los temas son animales de la granja, opuestos, colores, primeras palabras, etc. Son en tapa dura, pequeños para que los puedan manipular los chicos sin romperlos. Tal como los tenés acá enfrente tuyo.

-….Ah….

Y parece que el concepto libro junto a mi explicación fueron demasiado para sus dos neuronas, porque sin siquiera mirar los libros me dice:-¿Y no tenés películas educativas?

La llevo al sector y le muestro películas sobre los colores, animales de la granja, música, acordes a esa edad.

-¿Pero no tenés de Disney?

(¿Que no querías educativas? ¡No podés ser tan hueca!)

-Sí, las tenés en aquel exhibidor pegado a la puerta, y le señalo la dirección.

-Gracias, me dice y se va.

Guardo las pelis que le había mostrado y le voy a contar a La Cachivache, quien me dice que la tarada le fue a preguntar a ella dónde estaba el exhibidor que hacía escasos minutos yo le había indicado.

Pero esto no termina acá amigos. A otro compañero lo tuvo un buen rato pidiendo asesoramiento sobre cuál película era mejor para su hijo, y no conforme, cuando llegó a la caja para pagar, todavía dudaba, por lo que La Cachivache le tuvo que pedir se hiciera a un lado mientras pensaba para poder cobrarle a otra persona.

Sin palabras.

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