Mis próximas vacaciones serán en el sur junto a La Cachivache. Como todos saben, me gusta mucho andar todo el día de un lado a otro a full con el trekking y cuanta actividad haya para hacer.

Resulta que La Cachivache está bastante excedida de peso y ya me anda lloriqueando que tiene que ponerse en forma para poder seguirme el ritmo, por lo que se puso a régimen.

Como buen amigo que soy, la ayudo obligándola a hacer ejercicio: cuando salimos de trabajar le hago prácticamente trotar las 6 cuadras hasta la parada del colectivo.

Dado que los dos estamos totalmente locos y nos cagamos de risa con la reacción de los demás, hacemos nuestro show mitad en joda mitad en serio:

-¡Movete goooordaaaa! Dale, caminá más rápido.

-¡No puedo Mariano!

-Querer es poder, ¡MOVETE GOOOORDAAAAAA!

-¡No puedo tan rápido, soy mujer!

-No sos mujer, ¡sos un cachivache! ¡Movete goooordaaa!

-¡No puedo moverme, dejame tranquila!

-Entonces… ¡Venite con Georgina!

-¡No vengo nunca más con vos, trabajé todo el día, dejame fumar un pucho tranquila!

-¡Dale Milka (ese día estaba vestida de violeta) movete! ¿O me tengo que venir con la campana para que te muevas?

-¡Sos un hijo de puta!

-Dale, uno dos, uno dos, uno dos.

-¡Dejame tranquila! ¡Me duelen los pies, estoy con tacos!

-Claaaaro te duelen los pies, y anoche te dolía la cabeza. Siempre tenés una excusa, y encima te enojás cuando miro otras mujeres.

-¡Tarado!

-¡Dale gorda movete!

-¡Basta me voy a moriiiirrr!

-¡Dejá de amenazar y morite de una vez así cobro el seguro!

-¡Pobre de mi, pobre de mi!

-Sí pobre de vos bla bla ¡MOVETE!

Y así entre risas y lloriqueos transcurren nuestras salidas del trabajo. Ejercicio y risa son excelentes medios para distenderse un poco, y de paso perder unos gramos.

-¡Movete Cachivache!

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