Introducción

Este viaje lo realicé en Febrero de 2009, contratando los servicios por mi cuenta. Pasaje por la empresa TUS y alojamiento en el Hostal El Charaba.

Día 1-El viaje, la ciudad.

Amigos, seguidores, fans, contactos feisbookeros. Una vez más la vida nos reúne en torno a mis aventuras. En ésta oportunidad les contaré mis impresiones en Santa Rosa de Calamuchita.

¿Por qué este viaje? Pues porque me gusta viajar ja.

En realidad me encanta Córdoba, es la tercera vez que vengo. El año pasado estuve en Villa General Belgrano (disponible mi diario), que queda cerca de Calamuchita, y me quedaron excursiones pendientes.

Si les gusta descansar, la paz, la naturaleza, los pajaritos, etc., cualquier comunidad cordobesa les va a encantar y pueden pasarse la vida acá disfrutando de hacer nada.

Ahora bien, si son hiperactivos como yo, quieren conocer todos los lugares posibles, hacer muchas excursiones, y para nada quieren descansar, vénganse a Calamuchita o Villa General Belgrano por 3 o 4 días. Si le quieren agregar joda, otra opción es Carlos Paz (estuve hace 9 años, por algún lado debe estar ese diario, si no pueden hacer colecta entre todos y pagarme para que viaje otra vez y lo escriba de nuevo).

Empecemos entonces amigos, con el relato de mis aventuras.

Ésta vez elegí como compañía de transporte a TUS. Me lo recomendó el año pasado una compañera de asiento cuando viajaba para Villa General Belgrano por la empresa San Juan Mar del Plata.

La verdad el servicio de San Juan… había sido excelente, pero como quise sacar los pasajes con poco más de un mes de anticipación, San Juan no los tenía a la venta y TUS sí (en realidad te venden un pasaje abierto al que después le asignás fecha por teléfono).

Les cuento entonces que TUS es bueno, pero no excelente, como San Juan, Vía Bariloche u otras que he viajado.

Por empezar, cuando sacás un pasaje, te dice entre qué plataformas tentativas va a estar el micro, y de qué forma se anuncia, esto es, el nombre de la última localidad a la que va, independientemente de en cuál se baje uno. Esto es para que lo puedas identificar en las pizarras de la terminal y vayas a la plataforma que te toca.

La cuestión amigos, es que TUS no aclara en el pasaje cómo se anuncia. Además, me tocaron plataformas tentativas 43 a 51. Las pizarras están por grupos, a 100 metros de distancia más o menos unas de otras. El tema aquí fue que había una hasta la 50 y otra a partir de la 51.

¿Qué quiere decir esto? Que me la pasé como un pelotudo, caminando de una pizarra a la otra sin saber cúal carajo era el micro que me tenía que tomar.

Por lo que opté, dado que la información que tenía no servía para nada, y que faltaban 5 minutos para subir al micro, por ir a las plataformas en las que había un micro de TUS y preguntar si eran el que tenía que tomar yo.

Por suerte al segundo que pregunté era el mío. Ni bien arrancamos el auxiliar se puso a repartir las bandejas para la cena, mientras charlaba jovialmente con los pasajeros y hasta tomaba mates con algunos.

Las bandejas chatas. ¿Tanto cuesta hacerle un agujero para el vaso? O sea, que entre que es plana (no anatómica como la de otras empresas, que te la encastrás en las piernas) y que no tiene para poner el vaso, te la pasás agarrándola por todos lados, y no te queda mano para comer ja.

La comida zafó como toda comida de micro. Pero hubiera estado bien una copa de champagne o de vino dulce como sí da San Juan… en el mismo recorrido.

Lo que me pareció bien, es que toda la comida sobrante, se le dio a un matrimonio en no sé qué punto de peaje. El auxiliar comentó que ayudaban a una familia y que si queríamos ver que prestáramos atención cuando estuviéramos en los peajes. Posta es verdad, cuando paramos había un matrimonio con una nenita de no más de 5 años, revolviendo la basura.

Lamentablemente dormí cortado y no me pude volver a dormir así que no descansé nada.

Llegamos con media hora de atraso. Estuve dando vueltas un ratito porque en el mapa que conseguí de la ciudad, le faltaban más de la mitad del nombre de las calles y no lograba orientarme, ya que no tenía ningún río, lago ni nada para hacer punto de referencia y ubicarme. Así que pregunté y emprendí el camino de las 5 cuadras que me separaban del Hostal El Charaba.

Aquí quiero hacer un paréntesis para exponer una situación.

No hay una puta página de Internet (al momento en que fue escrito este diario) que tenga información posta, con los planos completos de las calles, todas las opciones de hospedaje y de excursiones de todos estos pueblos.

Lo único que hay son páginas regionales, por ponerles un nombre, que sólo incluyen la información de las empresas que pagaron para estar, que por lo general son una, dos, o ninguna, que no tienen página web, y que si tienen mail es uno redireccionado a otro y que te contestan dos meses después, pero que por supuesto tienen publicidad de Google.

O sea, te podés pasar horas buscando información que no la vas a encontrar.

Yo me pregunto, si un hosting pedorro sale $5 por mes, y una sola página (me refiero por ejemplo a sólo www.empresa.com/index.html (espero se entienda)) como un delirio te lo pueden cobrar $100 (y se paga una sola vez), ¿por qué carajo no lo hacen?

Mmm, tal vez sea una buena fuente de ingresos. ¿Qué opinan amigos? ¿Estaría que me vaya a recorrer el país censando servicios turísticos, haciendo plata y contando mis aventuras?

Cerramos el paréntesis y continuamos.

Mi primera impresión mientras camino por la avenida principal es: ¿dónde mierda está todo el mundo? No hay un alma.

Llego al Hostal, me presento. En teoría tenía una habitación individual reservada, híper pedorra pero súper barata ($60 por día), me dicen que está ocupada pero que mientras me dan una doble. Bien pienso, voy a estar más cómodo.

Les cuento amigos, el lugar es una pocilga, una mugre.

Da miedo tocar los muebles, en primer lugar por la costra de tierra que te queda en el dedo, y en segundo por miedo a romperlos, parecen de madera balsa.

Un detalle por ejemplo, no hay tapa en el depósito, y la luz del baño se enciende desde afuera del mismo, la toma de adentro del baño está anulada y tapada para que no se moje con el agua de la ducha.

Si se bañan no intenten desempañar el espejo con la toalla porque se van a quedar con el espejo en la mano.

Mi habitación tiene una hermosa vista, al patio en el que se desayuna, por lo que bajé la persiana, cerré la ventana y puse las cortinas, y así y todo me siento invadido. No hay wifi.

Los colchones por lo menos son cómodos.

En fin, soy rata ja.

Me baño y salgo a recorrer y a buscar excursiones. En el Hostal me dicen de una agencia que está a dos cuadras. Yo en realidad había averiguado con la única que te sale por Google (Comechingones), pero ayer mirando bien, me doy cuenta que tiene característica de otro poblado y que no está la dirección, además me pareció caro. Por eso decido ver qué onda primero en ésta.

Se llama ATI, pero no es la que ustedes piensan amigos. Aquí esta sigla viene a ser “Asesoría Turística Integral”.

La verdad me atienden muy bien, contrato Cerro Champaquí para el sábado (que es la que no pude hacer el año pasado desde Villa General Belgrano por cuestiones climáticas) y Merlo San Luis para el domingo. Ambas a confirmar por cupo pero casi seguro que se hacen.

Les pregunto por la excursión a Pueblo Escondido, que leí en la web de Comechingones, y le comento que Comechingones es la única que sale en Internet.

Me dicen que ellos Pueblo Escondido no la hacen, y que Comechingones en realidad está en Embalse (como me sospechaba) y que no tienen oficina al público. Que ellos sí están en Internet, pero que figuran como consultora, porque además dan consultoría y capacitación.

Ah…

A ver si entendí, una consultora, que da capacitación y además hace excursiones turísticas.

Ah, claro, como Lionel Hotsz, el abogado de Los Simpsons que en sus ratos libres repara zapatos.

Me quedó clarísimo.

Salgo a recorrer las 5 calles de centro que tiene la ciudad. Hay mucho más comercio que en Villa La Angostura por ejemplo. Tenés varios supermercados, muchas tiendas de ropa al mejor estilo once (mañana voy a ir a chusmear a ver qué gangas encuentro, ¿Cachivache dónde estás que te necesito?), no chocolaterías sino alfajorerías (es el curro de las sierras como lo es el chocolate del sur), tiendas de ropa de marca, y de artesanías. Acá hago una salvedad: de artesanía hay poco, o sea, tenés las típicas remeras turísticas, las tazas, un par de pelotudeces más y punto. Hay también por todos lados negocios que venden bijou, como la que comprás en once, que tiene un cartoncito que dice “made in China”, nada más que estas dicen “made in Calamuchita”

Comer es barato, hay muchos locales de minutas, nada que ver con los precios del sur. También hay varias heladerías, entre ellas Grido, que ya los descubrí el año pasado en Villa General Belgrano, es rico y súper barato. Los precios bien como en La Angostura, $28 más o menos el kilo. Y mis queridos de Grido cobran $5 el cuarto.

Cada cinco minutos oís la publicidad del show de Jean Carlos, “el dominicano más famoso” (supongo que habrá nacido en Villa Dominico), que sale de un auto que recorre la ciudad.

Me voy a ver el Río Santa Rosa, que está a tres cuadras del centro. No es nada del otro mundo, pero pintoresco, el barrio es lindo, el balneario un pedazo de pasto en el que te tirás. No tiene profundidad, no llega ni a las rodillas. Lo atraviesa un puente colgante que te vas a la mierda porque se mueve para todos lados, no creo lo cruce otra vez.

Todo este tiempo con la nena a cuestas (mi notebook), buscando lugar para conectarme. Me dicen de una estación de servicio Shell. La verdad bastante pedorra la conexión, es re lenta, pero es lo que hay, te atienden muy amablemente y el café re barato ($3,50). Me quedo una hora maso, poniéndome al día del mundo con el Google Reader, que como hace días que no entro tengo más de 1000 noticias sin leer (háganme caso y empiecen a usarlo, es una masa y lo podés usar para leer cualquier blog que te guste, y si no sabés qué leer, Google mismo te sugiere blogs, es adictivo).

Vuelvo al centro, que está más desierto todavía. Voy a uno de los tantos boliches de minutas y me pido un sándwich de lomo para llevar. Mientras espero mi pedido, un paisano gaucho de ahí se me pone a charlar, se me presenta y me da la mano y todo. Medio me molesta tener que interactuar con gente que no conozco si es que no inicio yo la charla (tema mío). En fin, me cuenta que el país está mal, que bla bla bla, que él la votó a Kristina y que trabajó en Buenos Aires cerca de mi casa. ¡Qué me importa! Igual es macanudo, por eso le sigo la corriente.

Cuando voy a pagar el lomo, me cobran de más. Concha de la lora, no es en la primer provincia que me pasa que no suman bien las cuentas, o que no saben usar un posnet.

Le reclamo, me da bien el vuelto y me voy. Me compro una gaseosa, un helado y me voy a almorzar al río, luego de lo cual, aunque ustedes no lo puedan creer, me relajo y me paso como tres horas tirado leyendo. Ni yo me lo creo pero les juro que es verdad. ¡Es que no hay otra cosa para hacer!

Me invaden las hormigas y me morfan los pies, porque estoy con sandalias.

Vuelvo a la pocilga, me pongo a ver una peli en la nena y al rato vuelvo a salir para comprar la vianda para la excursión de mañana y pasear un poco más.

Por suerte ahora la cosa está más animada, veo seres humanos por todos lados. Voy al súper y compro unas empanadas re baratas y unos sándwiches. De paso compro de más para cenar hoy en la habitación.

También compro alfajores para llevar al laburo, que nunca nadie trae nada, y no se lo merecen, pero como soy mejor persona, siempre llevo algo de regalo a todos.

Me voy a una feria artesanal que había pasado más temprano pero estaba cerrada. Hay muy lindas cosas, precios medios, colapso y me compro un par de pelotudeces.

Vuelvo al Hostal, ceno, me llaman de ATI (no la que ustedes piensan), que el Champaquí se canceló porque hubo gente que se tiró atrás.

¡Puta que lo parió!, pienso en voz alta ¡este Cerro del orto la tiene conmigo!

La chica que está a cargo se recaga de la risa (es que es tan difícil no amarme) y se pone a buscar teléfonos de otras empresas de excursiones, encuentro una que hace Champaquí mañana. Y encima sale más barata. Joya. Sólo resta ir a la otra y que me devuelvan la plata.

Son las 00:20 y mañana madrugo.

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