De todas las boludas que me toca atender a diario, hay un tipo especial que merece un capítulo aparte: la boluda chilena.

A diferencia de las boludas argentinas, en el que su grado de boludez es directamente proporcional al dinero que tienen y a la cantidad de Rivotril que ingieren por día, la boluda chilena es… simplemente boluda, sin aditivos, nació así.

Pero lo más particular de su naturaleza es la alegría de ser boluda que exuda constantemente, deshaciéndose en gestos y sonrisas sosas y en ese tono agudo con el que te taladra el cerebro preguntándote boludeces.

Las boludas chilenas son, a mi criterio, las abanderadas de la boludez.

Sé que no faltará quien me acuse de discriminar, hacer generalizaciones, ser sexista, maleducado y muchas cosas peores más, pero aclaro que nada tengo en contra de nuestros hermanos chilenos, es más tengo amigos que lo son.

Lo que digo es en función de mi experiencia luego de haber atendido miles de boludas durante los muchos años que tengo en atención al público. Una boluda es una boluda, independientemente de su nacionalidad, que puede tener matices diferentes en función de la misma.

Les voy a narrar la última experiencia que tuve con una boluda chilena para que comprendan a lo que me refiero.

Boluda chilena parada delante del exhibidor de libros de Gaturro: ¿Tienen libros de Gaturro?

Mariano harto de atender boludas: Detrás tuyo.

Boluda chilena dada vuelta tanteando el espacio delante de su nariz: ¿Dónde?

Mariano harto de atender boludas, no pudiendo creer lo que ve: Donde tenés apoyada tu mano.

Al rato, luego de elegir entre los aproximadamente 50 ejemplares que habría en el exhibidor, la boluda chilena se acerca a la caja con los 3 ejemplares que tenían el precio puesto.

Boluda chilena: ¿Cómo hago para comprarles por internet?

Mariano harto de atender boludas: Lo hacés en nuestra página web que es tal.

Boluda chilena: ¿Me puedes dar para anotarlo?

Mariano harto de atender boludas: Acá te doy un señalador con todos los datos.

Boluda chilena: Hay, pero aquí no hay lugar para escribir.

Mariano harto de atender boludas que no entienden nada: Lo tenés anotado acá (y le marco en el señalador dónde tiene escrita la dirección de nuestra página web).

Boluda chilena: ¿Y lo que compro me lo envían por correo?

Mariano, deseando asesinarla para hacer un bien a la humanidad, pensando: ¡No tarada, si voy a cruzar la cordillera a lomo de burro para llevarte el pedido!

Mariano volviendo de su realidad paralela: Sí, te llega por correo.

Boluda chilena se deshace en sonrisas, saluda y se va.

Mariano la asesina en su realidad paralela.

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